Europe endured millennia of extreme heat during Triassic period due to climate change, mirroring current events

Hace 201 millones de años, Europa vivió un infierno literal. Durante miles de años, el continente ardió sin parar en lo que los científicos describen como uno de los episodios de incendios más prolongados de la historia de la Tierra. El culpable fue el cambio climático del Triásico tardío, que disparó las temperaturas y creó condiciones extremas imposibles de apagar, según El Periódico.
El paralelismo con el presente es inquietante. Los mismos mecanismos que desataron ese infierno prehistórico —calentamiento global, sequías extremas y tormentas eléctricas— están ocurriendo hoy en día a escala planetaria, según advierten los investigadores, de acuerdo con Levante EMV.
El evento ocurrió en el límite entre el Triásico y el Jurásico, hace exactamente 201 millones de años. Los científicos encontraron capas de carbón vegetal en rocas de toda Europa. Esas capas prueban que los incendios no fueron episodios aislados. Fueron continuos durante miles de años, tal como señala Diario de Mallorca.
Los registros geológicos muestran una acumulación masiva de residuos de combustión. Esto indica que la vegetación ardía tan rápido como crecía. No había tiempo para recuperarse entre un incendio y el siguiente. El fuego era el estado normal, no la excepción, según La Opinión de Murcia.
El detonante fue un calentamiento masivo de la atmósfera terrestre. Las temperaturas subieron de forma drástica en ese período. El calor extremo secó la vegetación y multiplicó las tormentas eléctricas, que actuaron como chispas constantes sobre un continente convertido en yesca, según Diario Córdoba.
Ese calentamiento no fue gradual. Estuvo ligado a erupciones volcánicas masivas en lo que hoy es el Atlántico central. Los volcanes liberaron enormes cantidades de CO₂, el mismo gas que hoy acumulamos en la atmósfera por la quema de combustibles fósiles, de acuerdo con El Periódico de Aragón.
Los investigadores subrayan que este episodio no es solo historia antigua. Es un modelo de lo que puede pasar cuando el clima se calienta sin control. Las condiciones del Triásico tardío —más calor, más sequía, más rayos— son exactamente las que el cambio climático actual está produciendo, según La Opinión de Zamora.
Los incendios extremos modernos en California, Australia, Grecia o Canadá ya muestran ese patrón. Duran más, se extienden más y son más difíciles de apagar. Si la temperatura global sigue subiendo, los científicos temen que los episodios de fuego prolongado del Triásico dejen de ser solo prehistoria, advierte Información.
Tras miles de años de fuego, el paisaje europeo quedó devastado. La extinción del Triásico-Jurásico eliminó hasta el 80% de las especies terrestres del planeta. Los incendios masivos jugaron un papel clave en esa catástrofe biológica, alterando suelos, atmósfera y cadenas alimentarias, según La Provincia.
Sin embargo, la vida se recuperó. Nuevas especies, entre ellas los primeros dinosaurios dominantes, llenaron el vacío dejado por la extinción. Ese renacimiento tardó millones de años. Hoy, los científicos estudian ese proceso para entender cuánto puede aguantar —y cuánto puede perder— un planeta que vuelve a calentarse sin freno, concluye El Correo Gallego.
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