Leire Martínez Leaves Stage at Les Arts Festival Amidst Audience Outcry Over Poor Sound

El Festival de Les Arts de Valencia vivió este jueves una noche caótica. Leire Martínez, exvocalista de La Oreja de Van Gogh, abandonó el escenario junto a su banda tras tres canciones porque el sonido era casi inaudible. El público respondió con gritos y silbidos, coreando "¡No se oye!" y "¡Que paguen la multa!" El Periódico de Aragón.
El problema no fue un fallo técnico puntual. Fue el resultado de una batalla legal de años. Un juez obligó al Ayuntamiento de Valencia a limitar el volumen a 85 decibelios de día y 80 de noche, medidos a 50 metros del escenario. Para un recinto con más de 20.000 asistentes, eso equivale a música de fondo Diario de Mallorca.
A las 20:15 horas, Leire Martínez salió al escenario. Tras tres canciones con el sonido casi apagado, se dirigió al público: "No sé si sois conscientes de las limitaciones... pero los artistas somos los primeros en sufrir." Acto seguido, abandonó el escenario con toda la banda La Opinión de Murcia.
Tras unos 15 minutos de pausa y ajustes técnicos de emergencia, Martínez regresó para terminar un set reducido. Las condiciones mejoraron levemente, pero el límite legal seguía en pie. Más tarde, el grupo Pignoise se disculpó públicamente con el público y dejó claro que los artistas no controlaban el volumen Diario de Córdoba.
Todo comenzó con 46 vecinos de la avenida Profesor López Piñero. Denunciaron que el ruido del festival vulneraba sus derechos fundamentales desde 2019. En marzo de 2026, el Juzgado Contencioso-Administrativo número 8 de Valencia les dio la razón. El Ayuntamiento tuvo que pagar 138.000 euros en daños morales, a razón de 3.000 euros por vecino El Correo Gallego.
El juez ordenó adoptar "todas las medidas necesarias", incluida la posible revocación de licencias. Los organizadores, The Music Republic, apostaron por quedarse en el recinto de la Ciudad de las Artes y las Ciencias (CACSA) con nuevas pantallas acústicas. No funcionó. Otros festivales, como Big Sound, optaron directamente por trasladarse a Torrent para evitar el problema La Provincia.
Ingenieros acústicos señalaron que 85 decibelios a 50 metros del escenario es, en la práctica, nivel de música de fondo. Con 20.000 personas hablando a su alrededor, el sonido de la banda desaparece. Los asistentes describieron la situación como "vergonzosa" y "una estafa": las conversaciones del público eran más altas que la música Diario de Ibiza.
El festival también debió terminar a la 01:00 de la madrugada, adelantando el cierre desde las 03:00 habituales. Los organizadores no podían subir el volumen sin arriesgarse a una intervención policial inmediata o cargos penales por desobedecer una orden judicial. El resultado: el festival no agotó entradas por primera vez en años El Día.
Expertos legales apuntan que la falta de sonido podría interpretarse como un incumplimiento del servicio prometido. Esto abriría la puerta a reclamaciones masivas de devolución del dinero a través de organizaciones de consumidores como FACUA u OCU La Opinión de Málaga.
La alcaldesa de Valencia, María José Catalá (PP), queda atrapada entre proteger una industria que genera más de 20 millones de euros al año y cumplir la sentencia judicial. La oposición, Compromís y PSPV, critica que se permitiera celebrar el festival sabiendo el desenlace. Para muchos analistas, este episodio marca el fin de los macrofestivales en el CACSA El Periódico Extremadura.
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