La inflación repunta al 3,5% en julio impulsada por combustibles y electricidad

La inflación en España subió al 3,5% en julio, tres décimas más que en junio, impulsada principalmente por el encarecimiento de los combustibles y la electricidad, según Diario de Ibiza y otras fuentes regionales. Es el repunte más notable en meses y vuelve a poner la presión de los precios energéticos en el centro del debate económico.
La inflación subyacente, que excluye energía y alimentos frescos, también subió una décima y se situó en el 3%. El Gobierno asegura que sus medidas han amortiguado más del 60% del impacto que la guerra en Irán ha tenido sobre los precios, según Levante EMV.
Los dos grandes responsables del repunte son los combustibles y la electricidad. Ambos componentes energéticos aceleraron su subida en julio tras varios meses de relativa calma. El encarecimiento del petróleo a nivel global, agravado por las tensiones en Oriente Medio, se ha trasladado directamente al surtidor y a la factura de la luz, según La Opinión de Málaga.
Este tipo de inflación energética es especialmente dañina para los hogares con menos recursos. Gastan una parte mayor de sus ingresos en energía. Cuando los precios de la luz y los carburantes suben, el golpe lo notan antes y con más fuerza, según La Provincia.
La inflación subyacente llegó al 3% en julio, solo una décima más que en junio. Este indicador es clave porque mide la presión de precios sin el ruido de la energía y los alimentos frescos. Que siga relativamente estable indica que la inflación no se ha extendido aún a todos los sectores de la economía, según El Periódico de Aragón.
Sin embargo, estar en el 3% sigue siendo una cifra alta. El objetivo del Banco Central Europeo es mantener la inflación cerca del 2%. Mientras la subyacente no baje de forma sostenida, la presión sobre los salarios y el consumo continuará, según El Periódico de Extremadura.
El Ejecutivo salió al paso de los datos con un mensaje claro: sin sus medidas, los precios habrían subido mucho más. El Gobierno asegura haber amortiguado más del 60% del impacto inflacionario derivado del conflicto bélico en Irán, que ha afectado al precio del petróleo y el gas a nivel mundial, según La Opinión de Murcia.
La guerra en Irán ha perturbado el suministro energético global. El cierre efectivo del Estrecho de Ormuz redujo drásticamente las exportaciones de crudo. Eso encareció el petróleo y el gas, que luego llegaron más caros a España. Las medidas del Gobierno incluyen bonificaciones y controles sobre determinados precios energéticos, según El Correo Gallego.
La evolución de la inflación en los próximos meses dependerá en gran parte de lo que pase con la energía. Si el conflicto en Oriente Medio se prolonga, los precios del petróleo podrían seguir altos. Eso mantendría la presión sobre el IPC en España, según Diario de Mallorca.
Por otro lado, si las tensiones se relajan y los mercados energéticos se estabilizan, el IPC podría moderar su ritmo de subida en otoño. Los analistas advierten de que aún hay mucha incertidumbre. Los hogares y las empresas tendrán que seguir absorbiendo precios altos al menos a corto plazo, según Información.
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