Morocco accelerates as Europe's factory, facing deep internal economic limits

Marruecos se ha convertido en uno de los grandes polos industriales del Mediterráneo. El país atrae inversiones europeas, amplía sus puertos y exporta coches, aeronaves y tomates a toda Europa. Según La Opinión de Málaga, el reino alauí consolida su poder industrial, logístico y turístico a un ritmo que sorprende a sus vecinos del norte.
Pero detrás del escaparate hay grietas profundas. La renta per cápita sigue siendo baja, el desempleo juvenil es alto y la dependencia energética del exterior frena el despegue. El modelo marroquí avanza, pero con pesos en los pies.
En menos de veinte años, Marruecos ha construido una industria del automóvil capaz de exportar más de 700.000 vehículos al año. Renault y Stellantis fabrican allí para todo el mercado europeo. El puerto de Tánger Med es ya el mayor de África y uno de los más activos del Mediterráneo, con capacidad para mover nueve millones de contenedores al año.
La industria aeronáutica también crece. Más de 140 empresas del sector operan en el país. Boeing y Airbus tienen proveedores marroquíes. Las exportaciones industriales superan los 60.000 millones de dírhams anuales. Según El Correo Web, el país ha pasado de vender solo fosfatos y ropa a tener una oferta industrial diversificada.
En 2023, Marruecos recibió más de 14 millones de turistas. Es un récord histórico. El sector aporta cerca del 7% del PIB nacional. El gobierno quiere llegar a 26 millones de visitantes en 2030. Para eso, construye nuevos aeropuertos y amplía los que ya tiene.
La posición geográfica del país es clave. Está entre Europa y África. Eso lo convierte en puente natural para el comercio entre los dos continentes. Según La Provincia, las empresas africanas usan cada vez más los puertos marroquíes para acceder al mercado europeo sin pasar por otros países.
El PIB per cápita de Marruecos ronda los 3.500 dólares al año. Es menos de la décima parte del de España. El desempleo entre los jóvenes supera el 30% en zonas urbanas. Y las diferencias entre el norte rico y el sur rural siguen siendo enormes. Según El Periódico Mediterráneo, la clase media crece, pero lentamente.
La energía es otro talón de Aquiles. Marruecos importa más del 90% del petróleo y el gas que consume. Eso encarece la producción industrial y hace al país vulnerable a los vaivenes del mercado global. El gobierno apuesta por las renovables — tiene sol y viento en abundancia — pero la transición todavía no es suficiente para cubrir sus necesidades.
Marruecos co-organiza el Mundial de Fútbol 2030 junto a España y Portugal. El evento es una oportunidad para mostrar al mundo su nueva infraestructura. El país invierte miles de millones en estadios, trenes de alta velocidad y hoteles. Según El Día, el Mundial puede ser para Marruecos lo que los Juegos Olímpicos fueron para Barcelona en 1992.
Pero la gran apuesta a largo plazo es África. Marruecos quiere ser la puerta de entrada al continente para las empresas europeas y asiáticas. Ya lidera inversiones en países como Senegal, Costa de Marfil y Etiopía. Si logra equilibrar su crecimiento interno con su proyección exterior, el reino alauí puede convertirse en una potencia regional de primer orden.
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