Moroccan Desert Unveils Ancient Secrets to Combat High Temperatures in Ouarzazate Oases

En el corazón del desierto marroquÃ, donde las temperaturas superan los 45 °C en verano, las comunidades de Ouarzazate llevan siglos manteniéndose frescas sin aire acondicionado. Muros de adobe, túneles subterráneos de agua y ropa holgada son las herramientas de siempre, según reportan La Opinión de Murcia y El DÃa.
Mientras el mundo busca soluciones tecnológicas al calor extremo, estas técnicas ancestrales siguen funcionando. Y los expertos dicen que merecen más atención que nunca.
El adobe es el material estrella del desierto. Estas paredes de barro y paja pueden medir hasta un metro de grosor. Durante la noche frÃa del desierto, absorben el fresco. Durante el dÃa, lo sueltan lentamente hacia el interior. El resultado: casas que son varios grados más frescas que el exterior, según El Periódico de Aragón.
Las kasbahs de Ouarzazate, algunas con más de 300 años de antigüedad, son el mejor ejemplo. Sus pasillos estrechos y patios interiores bloquean el sol directo. AsÃ, la temperatura interior puede mantenerse por debajo de los 30 °C incluso cuando fuera se rozan los 45 °C, informa Diario de Mallorca.
Las khettaras son túneles cavados bajo tierra para transportar agua desde las montañas hasta los oasis. Tienen miles de años de historia. El agua viaja protegida del sol, sin evaporarse. Al salir a la superficie, riega palmeras y cultivos que dan sombra a todo el oasis, explica La Provincia.
Este sistema de irrigación crea un microclima natural. La humedad de los cultivos y la sombra de las palmeras datileras pueden bajar la sensación térmica entre 8 y 12 °C respecto a las zonas de arena abierta. Hoy, muchas khettaras siguen activas en la región de Drâa-Tafilalet, según Información.
El djellaba, la túnica holgada tradicional marroquÃ, no es solo cultura. Es ingenierÃa térmica. La tela amplia crea una capa de aire entre la piel y el exterior. Ese aire actúa como aislante. Además, los colores claros reflejan la radiación solar en lugar de absorberla, según El Correo Web.
Los bereberes llevan siglos usando turbantes para proteger la cabeza y el cuello, las zonas donde el cuerpo pierde y absorbe más calor. Esta combinación de prendas reduce la exposición solar directa de forma más eficaz que la ropa corta, tal como recoge Diario Córdoba.
Con el cambio climático, las olas de calor son más frecuentes e intensas en todo el Mediterráneo. Arquitectos y urbanistas empiezan a mirar hacia estas soluciones ancestrales. Construir con materiales de alta masa térmica como el adobe puede reducir el consumo de energÃa para refrigeración hasta un 40 %, señala El Periódico Mediterráneo.
La clave, según los expertos, es que estas técnicas no necesitan electricidad ni mantenimiento costoso. Son accesibles, duraderas y adaptadas a condiciones extremas. Lo que durante siglos fue necesidad en Ouarzazate podrÃa convertirse en solución para ciudades de todo el mundo, concluye La Opinión de Zamora.
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